El pasillo estaba pasado a naftalina, narcótico y cosas varias que nunca faltan en lugares como ese. Las paredes teñidas de ese blanco sucio azotado por la incomprensión del tiempo:
-si los muros hablaran- se decía casi por inercia- ¿Qué me dirían?
Era clara la respuesta: nada, ¿quien pronunciaba algo en aquel lugar?, no estaba prohibido, en lo absoluto, sólo era una costumbre, y todos sabemos que las costumbres se respetan.
Al final vio la puerta, “Dirección” se leía en un cartel roñoso carcomido por el moho. Comenzó a apresurar el paso, sus tacones resonaban en las cerámicas y en todo lo largo del pasillo. Estaba nerviosa, no sabia como lo tomaría, pero que va, se había convencido de que era lo mejor para las dos.
A lo lejos se escuchaban murmullos escabrosos que se mimetizaban con el agonizante silencio que la cubría.
Las manos le sudaban y la puerta blanca se veía exageradamente lejana. Cuando llego al fin espero un momento afuera, aspiro hondo y se dispuso a golpear. No alcanzo a hacerlo pues la puerta se abrió antes:
-Srta. Rodríguez… la estaba esperando, tome asiento por favor- la voz en off se fue materializando poco a poco, era un hombre ya entrado en años, con un delantal blanco lustroso que contrastaba con las murallas, una expresión amable y tranquila, sus ojos ocultos tras unas gafas de marco ancho-
-Buenas tardes doctor- un titubeo que no pasaba inadvertido se apodero de su voz
-¿como ha estado?- hizo una pausa notando la expresión nerviosa que se iba apoderando de su clienta- uhm, ya veo, pero no tiene por que estar nerviosa, esto no es un corral, ni mucho menos un matadero señorita. Le aseguro que aquí estará mejor que en cualquier otro lado.
-Lo sé- hipócrita cuando se debía ¿no? Odiaba la arrogancia con la que hablaban estos tipos, se creían dioses terrenales por el simple hecho de tener un titulo colgado en una oficina propia, y un vehiculo bonito en el estacionamiento- pero no puedo evitar el hecho de sentir preocupación, es algo que ni siquiera le he consultado.
-pues no es necesario- hizo un gesto, ese que consta de poner el índice perpendicular a la sien y girarlo, poniendo cara de idiota obviamente. Ese gesto que se burla de la supuesta falta de cordura- lo recuerda.
-¡ella no esta loca!, mucho menos mal de la cabeza – [silencio]- simplemente piensa cosas que nunca antes hubiese expuesto.
-es su decisión, yo soy un simple humano errante- le extendió un papel lleno de letras y un lápiz- esta en sus manos el futuro de ella, lo dejo a su criterio.
Lo tomo con cierta desconfianza, se sentía increíblemente afligida y su mente no hacia mucho mas por cambiarlo, leyó sin conciencia la autorización, busco la línea punteada y antes de arrepentirse firmo. Se lo devolvió de nuevo al tipo del delantal blanco quien la miraba con una sonrisa de satisfacción:
-estoy seguro de que no lo lamentara- le extendió la mano con esas uñas amarillas que delatan a los fumadores, pero ella ya se había parado, despreciando el supuesto acto de amabilidad.
Se dirigía a salir cuando el hombre aquel quiso agregar lo último:
- ah, y que no se le olvide, una vez firmado este papel ella es nuestra responsabilidad, vale decir, nos pertenece - sonrió – hasta luego, que tenga un lindo día – y le cerró la puerta a sus espaldas. Consternada por estas palabras se quedo un momento mas inmóvil – les pertenece…- no entendía muy bien, de hecho, no entendía nada…, sentía el cuerpo pesado, quería llegar a su casa a descansar, pero ahí se encontraría con ella, ¿como se lo diría?, ¿como se lo tomaría?


me da japa seguir la historia x)
Mi cosita creativa no anda funcionando mucho xD!
es ke después de the police, y on my own x el fono, quedé seca o.o
Espero que se me renueven mis tankes luego, trabajaré en eso xD
Y cuando estén preparados para expulsar algo, no dudes que lo escribiré ;D
Mientras... sigo cn mis blogs x)
Ya, te cuidas sayaxcore xD
Hasta pronto ^^!