Intentó retrasar la llegada a su hogar.
En el camino se detuvo un par de veces en uno que otro negocio para comprar cosas innecesarias. Llamó a una que otra amiga desde su automóvil y escuchó la única radio que sonaba siempre en su auto. Esta ves más que despejarle la mente, la tensionó más.
No quería pensar en como decirle, sólo quería evitar lo máximo posible todo.
Pero lentamente comenzaba a caer la noche de esos helados días de invierno y su vestimenta no era precisamente la adecuada para esas temperaturas, así es que se decidió por ir finalmente a la casa.
Se dirigió lo más rápido posible para evitar premeditar las palabras que diría -todo debe ser momentaneo, le miraré a los ojos y sabré que decirle- pensaba.
Llegó al destino final, se detuvo frente a esa puerta de madera antigua, tomó aire y entró a la casa.
-hola, hay alguien?- sabía que debía aparentar como si fuera un día cualquiera para no levantar sospechas. No hubo respuesta.
Dejó en un sillón su incómoda cartera, se quitó los zapatos y caminó por las escaleras en busca de ella. Sus manos sudaban, experimentaba extrañamente una ansiedad enorme.
Sus pies estaban húmedos y se pegaban al piso de cerámica, como no dejandole seguir avanzando. Caminó apresuradamente hasta su dormitorio.
Ahí estaba, sola como siempre, con su cabellera larga color negro y su débil cuerpo, mirando por la ventana sin inmutarse con su llegada.
-Cómo estás?- dijo en tono tono afable.
Se quedó en la entrada esperando una respuesta a la pregunta, o al menos creyendo eso. Debió haber sido otra de sus escusas para evitar afrontar sus miedos.
-Hoy te ves bien, mejor a como estabas ayer.
La niña asintió levemente con la cabeza.
-Fui al médico hoy... dice que quiere verte, asi es que mañana temprano iremos con él. Y sin mayores palabras salió apresuradamente de la habitación.
llevó sus manos a su rostro y cayeron unas forzadas lágrimas, cuando sintió un ruido estrepitoso del interior de la habitación.
Abrió la puerta y no estaba. Se había caído por la ventana.
Bajó corriendo la escalera, pero sus pies húmedos no le facilitaron la tarea, se resvaló en medio del pasillo cayendo al suelo y doblandose el pie izquierdo. Se puso de pie rápidamente y se dirigió al patio. Ahí yacía ella, de pie mirando el cielo sin ningún rastro de la caída. Se acercó cuidadosamente a ella para examinarla cuando la niña rompió el silencio con un grito aterrador.
La Sra.Rodríguez no halló nada mejor que dejarla en el patio sola con sus gritos e ir a recostarse.- en algún momento se le pasará, siempre es lo mismo-.


te lo advertí 0 creatividad xD
y como que igual van a ser las 2 de la mañana D:
Así que mi narrativa no funca bien a esta hora...
por lo ke kaxé cn la 2da lectura hasta repetí un par de osillas x ahi x)
pero weno, el prox será mejor, dale?
Sigues tu loca =P