La pequeña y lánguida niña debió haber tenido unos 13 años, pero sin lugar a dudas se veía menor… su cadavérico rostro denotaba varias caídas que no habían sido levantadas. Es hermana de la Srta. Rodríguez, a quien ahora podemos llamar Isabela, hijas de la misma madre, distinto padre, el progenitor de la pequeña era alcohólico, vaya a saber uno de su suerte hoy por hoy, la abandono apenas se entero de su existencia.
El padre de Isabela…un buen hombre, decía su madre, tenia sus mañas (ay que mañas, llegar a las 11 de la noche cuando sales del trabajo a las 7, con olor a otra hembra) pero la mujer lo soportaba, era el único sustento para la familia, y al final cuando no se ve otra salida se acepta lo que se tiene. Lamentablemente la lujuria le jugo en contra ya que murió de sífilis cuando Isabela tenia 5 años apenas (al menos le dejo un dinero que nunca esta de mas) su madre también se contagio, pero nunca paso a mayores. El segundo amorío de la madre de las jóvenes hizo su debut y despedida casi al mismo tiempo, Isabela nunca se explico que le vio a ese tipo. Ya tenía 10 años, un criterio algo formado para aplicar sus juicios.
Al tiempo de saber que había quedado embarazada de ágata (así se llama la pequeña) se lo contó a su “pareja” quien solo le volteo la espalda y se perdió en su alcohólica vida, quedando sola una vez mas. Para que nos vamos a dar vuelta en lo siguiente, solo cabe decir que tuvo a ágata por parto normal, no vaticinaba nada malo o diferente en la salud de la pequeña, pero sabias tú que los disturbios mentales no se manifiestan como se presenta un resfrío, no tiene síntomas, solo consecuencias. Fue eso lo que le paso a Ágata, mas aun en un ambiente tan disgregado como el que encerraba ese hogar, alcanzo a cumplir 4 años cuando su madre murió intoxicada, un accidente habría dicho cualquier “especialista” pero la verdad era obvia para Isabela, una mujer hecha y derecha con 15 años encima, su madre se había auto ejecutado, suicidado dicho menos decorosamente. Hace años venia tomando esas pastillas para la depresión –ponzoña de víbora le llamaba - y llego el día en que reventó, y reventó todo lo que la rodeaba. Fue en el minuto de sus pompas fúnebres cuando la mirada inocentona de ágata cambio, se enturbio… nunca lloro por su madre, según Isabela estaba muy pequeña para comprender, pero había algo mas: la sífilis que nunca se manifestó en su madre estaba calladita guardando lo mejor para la pequeña que se engendraba en sus entrañas… disturbios mentales era una de las mucha opciones que podía desarrollarse, al lado de la sordera o la ceguera era bastante aceptable, pues para eso existía tanto sicólogo ¿no?, pues no…
Se quedaron solas, una tía se fue a vivir con ellas, pero no duro mucho más, solo hasta que Isabela cumplió la mayoría de edad. Se postergo como profesional y todos sus sueños de un futuro se fueron por el baño, ahora con una pequeña responsabilidad de 7 años que tenia derecho a educarse.
Pero ágata no duro mucho mas en el colegio, pues lo ataque de pánico se hacían cada vez mas intensos, sus desordenes sicológicos no le dejaban disfrutar su infancia, así que se le postergo escolarmente, se le postro en esa habitación llena de tensión y su hermana tomaba cualquier trabajo que se le presentara…cualquiera.
Pasaba así sus días, frente a la ventana mirando nada en especial. Siempre estaba tan queda y apacible, no le daba mayores problemas a Isabela. Esta nunca se preocupo de cómo estaba, solo la alimentaba y le daba algunas comodidades básicas, las cuales agradecía con un vago asentimiento.
Sus crisis de pánico se habían reducido considerablemente, ya no temblaba, ni lloraba silenciosamente sin mayor razón, parecía ir mejor, solo parecía.
Fue cuando cumplió 10 años la vez que resurgieron los ataques, pero de mayor envergadura. Ya no eran en silencio, ahora los gritaba…literalmente. Isabela se preocupo la justa medida en la que se preocupan las hermanas mayores y la llevo a un sicólogo con sus pocos recursos. El diagnostico… pues dijo algo así como que era la manera en la que se desahogaba (wow, que novedad) pero que le podía dar unos medicamentos para que disminuyera, la respuesta fue obvia, un no rotundo, pues pastillas como esas mataron a su madre. Busco otras maneras, pues siendo sincera ya se convertía en un estorbo, y esos gritos terminaban estresándola a ella. Un día conversando con una amiga le recomendó un siquiatra:-UN LOQUERO!?- había sido su reacción, siempre tuvo cierto rencor con esos tipos, pero con el tiempo los vio como una salida fiable… hasta hoy que ya había firmado, y ahora su hermana gritando haya abajo:
-si, es lo mejor para las dos… es lo mejor- repetía mientras sacaba de su velador un papel con un polvo blanco, su medicina propia para tranquilizarse y olvidarse de todo un ratito.
me envole D:
pero, no sé, es lo k salio de perrente
ni sikiera lo pense xD
ahi le puse la cosa de la heroina, y su cuota de tragedia para explicar la cosa de la pendeja xD
y la enfermedad venerea, no podia faltar ^^