miércoles, 26 de diciembre de 2007
VIII
Se sentó en una silla que la dejaba frente a ella y le miró a los ojos hasta esperar alguna pregunta de parte de su hermana mayor, la que no tardaría mucho en hacerse.
-Estás bien aquí?, no quieres que te lleve denuevo a tu casa?
-A tu casa?, no te preocupes que ahora tengo la mía propia.
-Vaya!, estás hablando mucho ahora, antes no me respondías con más que un movimiento de cabeza.
-Tengo mis motivos para hablar.
-Y antes no los tenías?
-Quieres que te responda?
Se miraron fijamente a los ojos, Ágata esperaba el más mínimo descuido de ella para contratacarla pero Isabela sólo enmudeció.
-Me lo esperaba de ella, nisiquiera sabe por qué está aquí ahora-
Isabela se puso de pie y se acercó a la pequeña tomándole ambas manos.
-En algún momento me entenderás.
Le entregó un paquete con heroína y se fue sin mirar atrás.
Ágata lo guardó en sus ropas interiores y se dirigió al patio del manicomio.
Afuera vió un lugar lleno de colores cafés y negros, nada verde crecía en esa tierra.
Vaya, que descuidado está un lugarcito tan bello como este y recordó aquellos días enteros mirando por su ventana hacia el exterior. Siempre estuvo verde el pasto, los árboles frondosos de tantas hojas y acá sólo había algo de paja y unos árboles con nada más que ramas.
A lo lejos se veía un árbol algo peculiar que le llamó la atención y se dispuso a ir a él. Se subió con dificultad a la parte más alta de este y miró a los alrrededores.
-Una fábrica junto a un manicomio?!, qué demonios hace esa cosa junto a mi templo?, esto realmente me ha indignado debo hacer algo al respecto estamos siendo contaminados con su dióxido de carbono y quizás cuántos químicos más
-Lleva un par de años ahí- dijo el anciano con el que había entablado una leve conversación en el desayuno.
-Fábrica de qué es?
-Dicen que de cajas
-Existe eso?
-Estás viendo lo mismo que yo, no?
-y qué hacen allí?
-no te dije que era una fábrica de cajas?
-Pero es que no lo parece...
Lejos de parecer una inocente planta de fabricación de cajas parecía una especie de central nuclear. Era definitivamente demasiado voluptiosa y llamativa como para unos trozos de cartón.
-Ágata, no importa lo que hagan, simplemente está ahí. Admirala, no importa lo que hagan.
-Usted no tiene curiosidad?
-Si, pero no por eso hay que dejarse dejarme llevar por esta. La cosa es que la fábrica está. Tal vés nisiquiera sea de cajas ¡Qué más da! seamos felices sabiendo lo que tenemos en nuestras mentes.
-Eso tiene bastante sentido
-Pequeña Ágata, no todo debe tener un sentido...
Claro, no debía significar nada el que su hermana le hubiese dado ese paquete de drogas, simplemente sucedió. De todos modos el pecado no está en tenerlo, sino en drogarse y aún así, el verdadero pecado está en que el resto sepa que me he drogado. Pero no lo haré. No es que no me guste "pecar", nisiquiera tengo una religión como para que me diga eso, o al menos aun no...
-Gracias señor... eh, nunca me ha dicho su nombre
-Cassiel, mi nombre es Cassiel.
-Creo que no nos hemos presentado aún, mi nombre es Ágata y estoy aquí por lo mismo que usted y no es porque me crean loca.
-Me alegra el oír eso, pequeña aprendiz.Espero estés un largo tiempo con nosotros, hay mucho que debes saber y decir.
-Tengo miedo a hablar.
-No te preocupes, estás entre los nuestros, si estuvieras afuera y hablaras te traerían aquí. Este es el mejor lugar para decir verdades.
La pequeña la miró con admiración y le abrazó.
-Muchas gracias.
-No pequeña, no hay nada de que agradecer, aún no...
 
Expulsado porAmanda~Pajarandina at 20:12 ¤ Permalink ¤


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